La audición puede verse afectada en distintos momentos de la vida por la exposición continuada a ruidos intensos, algunas enfermedades, las infecciones del oído, determinados medicamentos, los traumatismos o incluso factores genéticos. Por eso, conocer cómo está nuestra audición permite detectar cualquier alteración cuanto antes. En este artículo explicamos en qué consisten las pruebas auditivas de una revisión, qué mide cada una y qué información aporta al profesional.
Qué pruebas auditivas se hacen en una revisión
Las pruebas pueden variar de una persona a otra, pero las cuatro más habituales son la otoscopia, la timpanometría, la audiometría tonal y la audiometría verbal. Las dos primeras exploran el estado físico del oído. Las otras dos miden cuánto y cómo oímos.
Otoscopia: mirar el conducto auditivo y el tímpano
La otoscopia suele ser uno de los primeros pasos. Es una exploración visual del oído externo, del conducto auditivo y del tímpano que se realiza con un instrumento llamado otoscopio.
Permite comprobar que no hay nada visible que pueda afectar a la audición, como tapones de cerumen, infecciones, cuerpos extraños, lesiones o perforaciones. Es una prueba rápida y normalmente indolora que ofrece una primera impresión del estado del oído.
Timpanometría: cómo funciona el oído medio
La timpanometría estudia el funcionamiento del oído medio, en especial la movilidad del tímpano. Para ello se producen pequeñas variaciones de presión en el conducto auditivo y se registra cómo responde el tímpano. El resultado se representa en un gráfico llamado timpanograma.
Ayuda a identificar alteraciones como la presencia de líquido en el oído medio, problemas en el funcionamiento de la trompa de Eustaquio o determinadas alteraciones del tímpano.
La otoscopia y la timpanometría no indican por sí solas cuál es el nivel de audición, pero sí ayudan a saber si las dificultades pueden tener un origen mecánico.
Audiometría tonal: los sonidos más suaves que oyes
La audiometría tonal determina cuáles son los sonidos más suaves que una persona puede oír en diferentes frecuencias. Se realiza en una cabina insonorizada, con auriculares, y la persona indica cada vez que percibe un tono, por débil que sea. Esa intensidad mínima es lo que se llama umbral auditivo.
La prueba puede hacerse por vía aérea, con auriculares, y por vía ósea, con un pequeño vibrador colocado detrás de la oreja. Comparar ambas permite saber si la dificultad está en la transmisión del sonido, en el oído externo o medio, o en la parte neurosensorial, más relacionada con el oído interno.
Los resultados se representan en un audiograma, un gráfico que muestra los umbrales de cada oído y que se compara con los valores de normalidad. Así se sabe si existe pérdida auditiva, en qué frecuencias aparece y cuál es su grado.
Audiometría verbal: oír no es lo mismo que entender
Detectar un sonido y comprender lo que dice otra persona son cosas distintas. La audiometría verbal evalúa la capacidad para percibir y entender el lenguaje hablado. En lugar de tonos, se emiten palabras a distintos volúmenes que la persona debe repetir, y se comprueba a qué intensidad empieza a reconocerlas y cuántas identifica correctamente.
Esta prueba se parece más a lo que ocurre en la vida diaria. Existe además una variante con ruido de fondo, útil para quienes tienen dificultades para seguir una conversación en lugares ruidosos, como un restaurante.
Pruebas auditivas en Audiocentro Trinidad, Úbeda
En Audiocentro Trinidad, nuestro centro auditivo en Úbeda, realizamos audiometrías en cabina insonorizada, tanto tonales como verbales, incluida la audiometría verbal con ruido de fondo. Son pruebas rápidas, indoloras y no invasivas.
Con los resultados valoramos el estado de tu audición y, si existe pérdida auditiva y procede, recomendamos los audífonos que mejor se adapten a tus necesidades.
Cuándo conviene hacerse una prueba de audición
Pensar que los problemas auditivos aparecen solo con la edad es un error frecuente. El envejecimiento es una de las causas más habituales de pérdida de audición, pero no la única. La exposición a música o ruido a volumen elevado, las infecciones, los traumatismos, algunos medicamentos ototóxicos y los factores genéticos también influyen.
En nuestro centro recomendamos una audiometría de base a partir de los 40 años, y repetirla después de forma periódica para comparar resultados. Si usas auriculares con frecuencia, trabajas en un entorno ruidoso o notas que te cuesta seguir las conversaciones, no conviene esperar. Puedes ampliar la información en nuestros artículos sobre la primera revisión auditiva y la revisión auditiva anual.
Si quieres comprobar cómo está tu audición, puedes pedir cita en Audiocentro Trinidad, en la calle Trinidad, 34, en Úbeda. También puedes llamarnos al 953 79 25 83 o escribirnos por WhatsApp al 639 28 67 90.






